María Magdalena

De Catálogo de Santas Vivas
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María Magdalena
Nombre María Magdalena
Orden Jerónimas
Títulos Maestra de novicias, corista, corretora, vicaria y confesora en el beaterio de María García y posterior Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo
Fecha de nacimiento 1477
Fecha de fallecimiento 1557
Lugar de fallecimiento Toledo

Vida manuscrita

Ed. de Mar Cortés Timoner; fecha de edición: septiembre de 2025; fecha de modificación: noviembre de 2025.

Fuente

Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33.

Criterios de edición

Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto aparece, según la paginación de la fuente (que contiene varios errores), en las páginas 252-256, que hacemos corresponder (siguiendo los criterios de numeración de la edición) con los números 262-266.

Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”). Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se ha regularizado la oscilación vocálica o/u (“cumunidad”), el empleo de “h” y el uso de las siguientes grafías: b/v, c/z, g/j, n/m, r/rr, y/ll.

Vida de María Magdalena

[262] [1] Esta sierva de Dios María Ma[g]dalena vino a ser religiosa a esta santa casa de San Pablo cuando en ella moraban aquellas santas beatas, y era de poca edad cuando vino a ella. Y así, en la edad tierna se le imprimieron muy bien todas las cosas de la santa religión. Y muy temprano comenzó a dar muestras de muy buena religiosa y muy sierva de Dios en todas las cosas, tanto que, siendo de edad de treinta años, la hicieron maestra de novicias. El cual oficio hizo muchos años muy loablemente, con grande aprovechamiento y en toda virtud y bondad de todas [263] las religiosas que debajo de su mano y disciplina se criaron, porque la dio Dios a esta su sierva particular gracia para enseñar, a todas, cosas. Y así, la tomaban de ella no solamente sus novicias, sino aun todas las demás religiosas se aprovechaban de la mucha religión y continua oración que veían ejercitarse en la escuela de esta santa mujer. Fue esta sierva de Dios gran corista y muy hábil para todas las cosas del coro; y así fue correctora de él muchos años, y también fue vicaria. Y todo lo hizo con grande aprovechamiento de la virtud, porque era mujer de grande espíritu y muy dada a la santa oración, que es la que sustenta y acrecienta en el alma las virtudes y gracias.

Entre los santos ejercicios y cosas devotas que esta santa mujer enseñaba a sus discípulas, así con el ejemplo como con las palabras, era que tuviesen mucha devoción y que hiciesen grandes aparejos para la santa comunión. Y así, ninguna de cuantas tenía debajo de su mano no tenían que salir del [264] coro el día antes de la comunión, después de haber dicho vísperas [2], como no fuese para subir alguna enferma o para otra semejante necesidad. Y lo mismo la[s] hacía guardar todo el día de la comunión, y que lo mismo guardasen fuera, en el silencio y recogimiento de sus conciencias, cuando por esta[s] piadosas necesidades saliesen del coro.

Otro oficio hizo esta sierva de Dios con mucha religión y santidad, especialmente: el oficio de las confesiones. El cual tuvo muchos años porque lo hacía con tanto agrado y gusto de todas las hermanas que, aun siendo de mucha edad, y habiendo tenido otros oficios más principales, la tornaban a que hiciese el de las confesiones, porque era grande la consolación que todas en ello recibían. Y así acabó en él su santa vida.

Y siendo de ochenta años, queriendo el piadoso Señor dar a esta su amada sierva descanso de su trabajo, la dio una muerte suavísima porque aun<que> en [es]ta vida quiere comenzar a dar descanso a los que verdaderamente [265] ama. Y así la dio a esta su querida sierva una muerte con la mayor seguridad y confianza de ir a el Cielo que jamás pensó ninguna otra cosa, porque no solamente no temió la muerte esta santa mujer, sino que, sin ningún temor, estuvo siempre como si su partida fuera para mudarse de un lugar a otro y no tuviera que dar la cuenta que todos tenemos que dar, porque confiaba la sierva de Dios que la tenía buena. Lo cual vino porque, viviendo, había sido la más temerosa de la muerte que jamás se vio, que solamente de pensar en ella se traspasaba. Y es de creer que, en las consideraciones que la sierva de Dios había tenido muchas veces de el amargo trance de la muerte, había, en alguna manera, gustado ya lo que era y, por lo tanto, la quiso el Señor llevar con suavidad y descanso a el punto de la partida. La cual, en aquella hora, dijo mil lindezas de gran consolación espiritual, especialmente, al despedirse de todas las religiosas en común y, en particular, de una a qui- [266] en ella había criado desde muy niña. A la cual dio muchos consejos y dijo tantas cosas, y de santa do[c]trina, que fue para todas grandísima consolación y gozo.

Esta murió en el Señor año de mil quinientos cincuenta y siete, el cual vive y reina por todos los siglos de lo[s] siglos, amén.

Laus Deus, amen.

Notas

[1] La vida se presenta con el siguiente epígrafe: “Historia de la santa y muy sierva de Dios María Ma[g]dalena”.

[2] “Una de las horas del oficio divino, que se dice después de nona, y que antiguamente solía cantarse hacia el anochecer”. Véase: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. < https://dle.rae.es/v%C3%ADspera> [septiembre 2025]