María de Santa Marta

De Catálogo de Santas Vivas
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María de Santa Marta
Nombre María de Santa Marta
Orden Jerónimas
Títulos Beata y monja del Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo
Fecha de nacimiento Segunda mitad del siglo XV
Fecha de fallecimiento Siglo XVI
Lugar de fallecimiento Toledo

Vida manuscrita

Ed. de Mar Cortés Timoner; fecha de edición: julio de 2025; fecha de modificación: noviembre de 2025.

Fuente

Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33.

Criterios de edición

Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto aparece, según la paginación de la fuente (que contiene varios errores), en las páginas 238-241, que hacemos corresponder (siguiendo los criterios de numeración de la edición) con los números 248-251.

Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”). Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se ha regularizado la oscilación vocálica o/u (“cumunidad” o “cuminicado” en lugar de “comunidad” y “comunicado”); el empleo de “h” y el uso de b/p, b/v, c/z, g/j, ll/y, n/m, r/rr.

Vida de María de Santa Marta

[248] María de Santa Marta fue religiosa en esta santa casa de San Pablo, y vino a ella en el tiempo de las santas beatas, e hizo profesión a la orden con ellas. Fue muy gran religiosa y de mucho provecho a la comunidad porque tuvo muchos oficios, muy bien y con mucha religión y buen ejemplo [1]. Fue esta sierva de Dios mujer de mucha penitencia: nunca comía carne si no era con mucha enfermedad y nunca vestía lienzo, y apenas dormía sino con grande necesidad. El tiempo que la sobraba de los oficios que hacía, todo lo empleaba en oración en el coro, acompañando allí a Nuestro Señor. Y como esta [249] [2] sierva de Dios fuese muy dada a Nuestro Señor, comunicábala su Majestad Divina y la revelaba muchos secretos y cosas de gran gusto y consolación; y ella, con santa simpleza, y con el fervor del amor, las comunicaba a otras religiosas y las daba parte, y las decía las mercedes que Nuestro Señor la hacía con sana intención. Pero, con todo, perdió de gozar de otras cosas que el Señor la hubiera comunicado porque no se deben decir todas las cosas a todas, especialmente las mercedes particulares que la Majesta[d] Divina, por su gracia, quiere hacer [a] algunas personas. Y esto se entendió por revelación de la sierva de Dios Inés de Santa Catalina [3], que fue grande amiga de esta santa mujer María de Santa Marta. Para ejemplo de esto hace el Señor lo que en el sagrado Evangelio se lee, que algunas veces mandaba Cristo a los que hacía algún beneficio y los que recibían algunas maravillas de su mano que no lo divulgasen, lo cu- [250] al [4] hizo y mandó para nuestro ejemplo e información, para que huyésemos de la vanagloria.

Tenía esta sierva de Dios grandísima devoción a el Santísimo Sacramento, y preparábase con gran devoción para haberle de recibir. Y un día que tenía que comulgar la pareció que estaba tibia y no con tanta devoción como acostumbraba, y dejó aquel día la comunión, y oyó una voz que la dijo: “María, más pagarás las comuniones que has dejado que las que hayas hecho tibiamente”.

Fue también esta santa mujer muy devota de Santa María Magdalena. Y hacía su fiesta con gran devoción y alegría. Y el día de la conversión de esta santa se ponía delante de Nuestro Señor y a sus pies, y se estaba allí todo el día derramando lágrimas. Donde es de creer que gozaba de muchos gustos y dulzuras espirituales que el Señor la quería comunicar por intercesión de su muy querida Santa María Magdalena.

Tuvo esta sierva de Dios mucho[s] años [251] [5] cargo del oficio de las confesiones, en el cual sirvió mucho a Nuestro Señor haciendo gran bien y provecho para las almas de todas, porque lo hacía con mucho espíritu y con gran deseo de que llegasen todas las almas a Nuestro Señor. Y así lo procuraba y trabajaba, con todo cuidado y diligencia, con muchas palabras que decía de gran caridad, y con tan gran fervor de espíritu que encendía los corazones tibios y los hacía llegarse a Dios. Y así era grandísimo el fruto que hacía, así para su ánima como para todas las demás.

Y así, esta santa mujer, teniendo setenta años de edad, acabó con los trabajos de esta miserable vida y se fue a gozar de la gloria eterna y perdurable que, por su misericordia, tiene Jesucristo aparejada para sus escogidos que, con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina por todos los siglos de los siglos, amén.

Laus Deus, amen.

Notas

[1] En el libro está escrito “bien ejemplo”. Entiéndase: “realizó todos los oficios muy bien, y con mucha religión y buen ejemplo”.

[2] En el margen superior de la hoja aparece, por error, el número “239”.

[3] La vida de esta religiosa se halla en las páginas 221-229 del libro y se ha editado en el Catálogo de Santas Vivas: https://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/In%C3%A9s_de_Santa_Catarina

[4] En el margen superior leemos la cifra errónea “240”.

[5] En el margen superior de la hoja aparece, por error, la cifra “241”.