María de los Reyes

De Catálogo de Santas Vivas
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María de los Reyes
Nombre María de los Reyes
Orden Jerónimas
Títulos Beata del beaterio de María García y Corretora del Monasterio de San Pablo de Toledo
Fecha de nacimiento 1501
Fecha de fallecimiento 1573
Lugar de nacimiento Olías, Toledo
Lugar de fallecimiento Toledo

Vida manuscrita

Ed. de Mar Cortés Timoner; fecha de edición: septiembre de 2025.

Fuente

Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33.

Criterios de edición

Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La biografía se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada en 1881 en el citado libro. El texto aparece, según la paginación de la fuente (que contiene varios errores), en las páginas 295, 296 y 297, que hacemos corresponder (para evitar confusiones en la repetición de cifras) con los números 305, 306 y 307 respectivamente.

Dada la fecha de la copia manuscrita (que contiene varios errores derivados de la influencia de la lengua oral), la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva la separación “a el” y “de el” (que alterna con “del”). Asimismo, siguiendo las normas de la Real Academia Española, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se han subsanado las diversas erratas y, además, se ha regularizado el empleo de “h”, la oscilación vocálica o/u (“murmurar”) - i/e (“desculpaba”, “quiriendo”) y el uso de las siguientes grafías: b/v, c/cc, c/z, g/j, n/m, r/rr, r/l.

Vida de María de los Reyes

[305] [1] María de los Reyes fue natural de la ciudad de Toledo, y fue traída a esta santa casa de San Pablo para servir a Nuestro Señor siendo niña, en tiempo de las santas beatas. Y por no tener edad suficiente no pudo hacer, entonces, profesión, pero la hizo más adelante, en el año de mil quinientos y doce a veintisiete de noviembre del dicho año.

Fue esta sierva de Dios muy seguidora del coro y muy amiga de las cosas de él, y del oficio divino; y por esta razón, fue muchos años corretora. Y también hizo otros muchos oficios en la casa, y todos con mucha o[b]servancia de la santa religión y buen ejemplo de todas.

Tuvo muy continua oración y con mucho fervor y lágrimas. Fue muy devota del Santísimo Sacramento, y cuando tenía que recibir a Nuestro Señor se aparejaba antes con muchas preparaciones devotas; y la noche antes de la santa comunión no [306] se acostaba en toda la noche, sino que la gastaba en continua oración y meditación de lo que a otro día tenía que recibir. Comúnmente se levantaba a las tres de la mañana a rezar y se acostaba a las once de la noche, y las Cuaresmas, lo más ordinario, no se acostaba, pero, con especialidad, los viernes nunca se echaba en la cama.

Tenía esta sierva de Dios otra virtud muy grande, y fue que nunca supo decir mal de nadie ni murmurar de nada, porque de todas las cosas sentía bien y hablaba mejor. Y así, en su presencia no se tenía que decir mal de nadie, porque luego lo disculpaba y convertía en bueno cuanto pasaba.

Tuvo esta santa mujer muchas y continuas oraciones, y no dejaba de orar por todos los que se lo pedían y se encomendaban en sus oraciones. Tuvo muy particular devoción a el glorioso y bienaventurado San Juan Evangelista y al glorioso Nuestro Padre Jerónimo y, sobre todo, grandísima devoción en el rezo del oficio divino que, si estaba en el coro y la parecía que había faltado en algo, [307] lo volvía a rezar y a comenzarlo de nuevo. Y lo mismo hacía [si] se la ocurría dejar de oír alguna parte de alguna lección, u otro cualquier [2] defecto o descuido que tuviese. Y tuvo tan gran rigor, y tan perpetuo, en esto del rezo divino que jamás le dejó de rezar, ni aun la noche que murió, que a las dos de la noche murió y a prima noche había rezado los maitines.

Tuvo una grave enfermedad que duró tres meses de calenturas, y no bastó nada de esto para aflojar en el rigor de rezar sus devociones, porque estaba llena su ánima de devoción y del espíritu del Señor. Y, queriendo el Remunerador de todos los trabajos dar descanso a los de esta sierva, llevósela a la holganza perdurable el día seis del mes [de] julio, año de mil quinientos setenta y tres, teniendo de edad setenta y dos años, y ahora vive y reina con Jesucristo, su amado Esposo, en el Cielo por todos los siglos de los siglos, amén.

Laus Deus, amen

Notas

[1] El texto va encabezado con el siguiente epígrafe: “Historia de la muy religiosa y sierva de Dios María de los Reyes”.

[2] Teniendo en cuenta los criterios de edición, se corrige “cuarquier”.