Diferencia entre revisiones de «Isabel de la Concepción»

De Catálogo de Santas Vivas
Saltar a: navegación, buscar
m
m (Vida manuscrita)
 
Línea 31: Línea 31:
 
== Criterios de edición ==
 
== Criterios de edición ==
  
Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto se halla en las páginas numeradas como 239-241.
+
Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto se halla en las páginas numeradas como 239, 240 y 341 (que correspondería a 241).
  
 
Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”). Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se han corregido las erratas y se ha regularizado la oscilación vocálica e/i, el empleo de “h” y el uso de b/p, b/v, c/z, g/j, ll/y, n/m.   
 
Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”). Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se han corregido las erratas y se ha regularizado la oscilación vocálica e/i, el empleo de “h” y el uso de b/p, b/v, c/z, g/j, ll/y, n/m.   
Línea 37: Línea 37:
 
==Vida de Isabel de la Concepción==
 
==Vida de Isabel de la Concepción==
  
[240] La muy sierva de Dios Isabel de la Concepción fue natural de la ciudad de Toledo, hija de unos padres muy santos y siervos de Dios, y también lo fueron sus abuelos. Y así ella, como descendiente< s > de tales progenitores y tan santos, lo fue también esta sierva del Señor, mayormente que a esto se juntó que la crio, en la religión, la madre santa Mari García ''[1]'', la cual la instruyó y enseñó en toda virtud y santidad, e imprimió bien de veras en su ánima las cosas del servicio de Nuestro Señor, como tal maestra de virtudes que era.  
+
[239] La muy sierva de Dios Isabel de la Concepción fue natural de la ciudad de Toledo, hija de unos padres muy santos y siervos de Dios, y también lo fueron sus abuelos. Y así ella, como descendiente< s > de tales progenitores y tan santos, lo fue también esta sierva del Señor, mayormente que a esto se juntó que la crio, en la religión, la madre santa Mari García ''[1]'', la cual la instruyó y enseñó en toda virtud y santidad, e imprimió bien de veras en su ánima las cosas del servicio de Nuestro Señor, como tal maestra de virtudes que era.  
  
 
Fue esta san[t]a religiosa muy hábil en todas las cosas y, especialmente, en las que tocaban a el coro y culto divino y, así, fue corretora ''[2]'' muchos años, y hacía este oficio con grandísimo fervor y con deseos de que todas las religiosas lo supiesen. Y se ocupaba conti- [240] nuamente en enseñarlas a todas a leer y a cantar y todo lo demá[s] que era necesario, con gran espíritu, porque todas supiesen lo que conviene para servicio de Nuestro Señor.
 
Fue esta san[t]a religiosa muy hábil en todas las cosas y, especialmente, en las que tocaban a el coro y culto divino y, así, fue corretora ''[2]'' muchos años, y hacía este oficio con grandísimo fervor y con deseos de que todas las religiosas lo supiesen. Y se ocupaba conti- [240] nuamente en enseñarlas a todas a leer y a cantar y todo lo demá[s] que era necesario, con gran espíritu, porque todas supiesen lo que conviene para servicio de Nuestro Señor.
Tenía esta sierva de Dios grandísima sinceridad en todas las cosas del mundo, y era tan si[n] malicia que no se puede decir tanto como era. Solamente para las cosas del espíritu y para lo que tocaba a Dios y a su servicio tenía gran habilidad y gran destreza, porque moraba en su espíritu la gracia de Nuestro Señor, que la alumbraba y enseñaba. Y así, traía siempre su corazón ocupado en las cosas de Dios, y se apartaba de las del mundo. Siempre ''[3]'' que tenía que comulgar esta sierva de Dios hacía, primero, grandes aparejos para ello: con ayuno, oraciones y mucho recogimiento y silencio. Y así sucedió que, con la sinceridad santa que tenía, dijo una vez a su madre santa María García que todas las veces que comulgaba que sentía que la Forma que la [242] ''[4]'' daban era a manera de un corderito vivo, y que se la ponía en el corazón, y la santa madre, entendiendo su santa inocencia, y por no sacarla de ella, la dijo que todas lo sentían así, y así lo creyó la sierva de Dios. Y pasaba así con esta santa simpleza su ánima llena de Dios.
+
Tenía esta sierva de Dios grandísima sinceridad en todas las cosas del mundo, y era tan si[n] malicia que no se puede decir tanto cómo era. Solamente para las cosas del espíritu y para lo que tocaba a Dios y a su servicio tenía gran habilidad y gran destreza, porque moraba en su espíritu la gracia de Nuestro Señor, que la alumbraba y enseñaba. Y así, traía siempre su corazón ocupado en las cosas de Dios, y se apartaba de las del mundo. Siempre ''[3]'' que tenía que comulgar esta sierva de Dios hacía, primero, grandes aparejos para ello: con ayuno, oraciones y mucho recogimiento y silencio. Y así sucedió que, con la sinceridad santa que tenía, dijo una vez a su madre santa María García que todas las veces que comulgaba que sentía que la Forma que la [241] ''[4]'' daban era a manera de un corderito vivo, y que se la ponía en el corazón, y la santa madre, entendiendo su santa inocencia, y por no sacarla de ella, la dijo que todas lo sentían así, y así lo creyó la sierva de Dios. Y pasaba así con esta santa simpleza su ánima llena de Dios.
  
 
Fue muy a[b]stinente en gran manera, y tanto que de guardar mucho rigor en esto una Cuaresma vino a caer en una grave enfermedad de la cual murió padeciendo mucho en ella, que la fue como Pu[r]gatorio, llevándolo todo con gran fortaleza de paciencia y con igualdad de corazón por amor de aquel soberano Rey y Señor Jesucristo, el cual vive por siempre, [a]mén.  
 
Fue muy a[b]stinente en gran manera, y tanto que de guardar mucho rigor en esto una Cuaresma vino a caer en una grave enfermedad de la cual murió padeciendo mucho en ella, que la fue como Pu[r]gatorio, llevándolo todo con gran fortaleza de paciencia y con igualdad de corazón por amor de aquel soberano Rey y Señor Jesucristo, el cual vive por siempre, [a]mén.  

Revisión actual del 09:09 14 dic 2025

Isabel de la Concepción
Nombre Isabel de la Concepción
Orden Jerónimas
Títulos Correctora del Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo
Fecha de nacimiento Finales del siglo XIV o principios del siglo XV
Lugar de nacimiento Toledo
Lugar de fallecimiento Toledo

Vida manuscrita

Ed. de Mar Cortés Timoner; fecha de edición: julio de 2025; fecha de modificación: noviembre de 2025.

Fuente

Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33.

Criterios de edición

Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto se halla en las páginas numeradas como 239, 240 y 341 (que correspondería a 241).

Dada la fecha de la copia manuscrita, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”). Asimismo, siguiendo las normas de la RAE, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se han corregido las erratas y se ha regularizado la oscilación vocálica e/i, el empleo de “h” y el uso de b/p, b/v, c/z, g/j, ll/y, n/m.

Vida de Isabel de la Concepción

[239] La muy sierva de Dios Isabel de la Concepción fue natural de la ciudad de Toledo, hija de unos padres muy santos y siervos de Dios, y también lo fueron sus abuelos. Y así ella, como descendiente< s > de tales progenitores y tan santos, lo fue también esta sierva del Señor, mayormente que a esto se juntó que la crio, en la religión, la madre santa Mari García [1], la cual la instruyó y enseñó en toda virtud y santidad, e imprimió bien de veras en su ánima las cosas del servicio de Nuestro Señor, como tal maestra de virtudes que era.

Fue esta san[t]a religiosa muy hábil en todas las cosas y, especialmente, en las que tocaban a el coro y culto divino y, así, fue corretora [2] muchos años, y hacía este oficio con grandísimo fervor y con deseos de que todas las religiosas lo supiesen. Y se ocupaba conti- [240] nuamente en enseñarlas a todas a leer y a cantar y todo lo demá[s] que era necesario, con gran espíritu, porque todas supiesen lo que conviene para servicio de Nuestro Señor. Tenía esta sierva de Dios grandísima sinceridad en todas las cosas del mundo, y era tan si[n] malicia que no se puede decir tanto cómo era. Solamente para las cosas del espíritu y para lo que tocaba a Dios y a su servicio tenía gran habilidad y gran destreza, porque moraba en su espíritu la gracia de Nuestro Señor, que la alumbraba y enseñaba. Y así, traía siempre su corazón ocupado en las cosas de Dios, y se apartaba de las del mundo. Siempre [3] que tenía que comulgar esta sierva de Dios hacía, primero, grandes aparejos para ello: con ayuno, oraciones y mucho recogimiento y silencio. Y así sucedió que, con la sinceridad santa que tenía, dijo una vez a su madre santa María García que todas las veces que comulgaba que sentía que la Forma que la [241] [4] daban era a manera de un corderito vivo, y que se la ponía en el corazón, y la santa madre, entendiendo su santa inocencia, y por no sacarla de ella, la dijo que todas lo sentían así, y así lo creyó la sierva de Dios. Y pasaba así con esta santa simpleza su ánima llena de Dios.

Fue muy a[b]stinente en gran manera, y tanto que de guardar mucho rigor en esto una Cuaresma vino a caer en una grave enfermedad de la cual murió padeciendo mucho en ella, que la fue como Pu[r]gatorio, llevándolo todo con gran fortaleza de paciencia y con igualdad de corazón por amor de aquel soberano Rey y Señor Jesucristo, el cual vive por siempre, [a]mén.

Tenía esta sierva de Dios cincuenta años de edad cuando murió.

Laus Deus.

Notas

[1] Alude a la beata María García (Toledo 1340-1426), quien fundara el beaterio toledano que, posteriormente, se convertiría en Monasterio de Jerónimas de San Pablo. Véase: https://catalogodesantasvivas.visionarias.es/index.php/Mar%C3%ADa_Garc%C3%ADa#Vida_manuscrita_.282.29

[2] A lo largo del libro se combinan las formas “corretora” y “correctora” que son reconocidas por el Diccionario de la lengua española (RAE). Véase: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. <https://dle.rae.es/corretora>

[3] Está escrito “siembre”. Corregimos considerando los criterios de edición.

[4] Hay un error en la paginación, ya que aparece, en la parte superior de la hoja, el número “341”.