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“Y también salen en este sancto día del árbol de la vida muy resplandeçientes e sonantes trompetas, que significan el poder de Dios, e su juyzio e justicia, e su sancta predicaçión e doctrina que sonó de mar a mar para nuestro enseñamiento e abiso. Y también salen lámparas ençencidas, muy resplandeçientes e consolatorias, muy bien labradas, más ricas que de oro y piedras preçiosas. La luz y claridad que dan es sin comparaçión e muy deleytoso de mirar, las quales significan la divinidad del Hijo de Dios, y el resplandor de sus muy sanctos exemplos que en esta vida dio viviendo entre los peccadores treynta y tres años. Y ansimismo significan la gran caridad con que el mesmo Christo nos vino a redimir, y el olio de la misericordia con que ungió a los peccadores a la sancta fee cathólica muy çierta, y la esperanza que nos dexó con que nos podemos salvar, e alcanzar muy cumplida misericordia e perdón de los peccados mediante su sancta Passión.
→Capítulo XIII
“El día del viernes veo nuevas mutaçiones en el árbol de la vida. Cada semana me pareze se muta de momento a momento de diversidad de colores. E por todo el día entero pareze que tiembla el árbol, y en cada temblor se mudan las flores de diversidad de colores e olores, e las frutas de muchas maneras e sabores, deleytosas, dulçes, muy más sublimadas que otros días. Y en este día del viernes ay en el sancto árbol muchos rayos de claridad, e resplandores, e otra infinidad de maneras tan exçelentes que no havría lengua ni sentido humano que bastase para lo esplicar y dezir; tanto que qualesquier ánimas de Purgatorio que allí son llevadas por la voluntad de Dios que le mirasen de qualesquier heridas e llagas, que tienen por sus peccados hechas de mano de los demonios: e se les quita la tristeza y angustia que tienen. Y aún se podrían aprovechar de estos sanctos misterior del árbol de la vida espiritualmente, e gozar de estas dulzedumbre dentro, en sus ánimas, qualesquier fieles personas, amigas de Dios, bibientes en este mundo, devotas y contemplativas de los misterios de la sagrada Passión de Nuestro Señor Jesuchristo. E qualesquier de los bienabenturados del Çielo que en tal día acatan el árbol de la vida, adorándole y contemplando e apiadándose de lo que el Hijo de Dios en él padesçió, y en cada un misterio de los que ellos contemplan, resçiven ynumerables gozos acçidentales, porque todas las bien- [fol. 72v] abenturanzas juntas que se pueden pensar e dessear están en Dios, y en su sancta cruz, e sagrada muerte e Passión. E deallí manan, como de viva fuente, todos los grados de gloria e çelestiales consolaçiones que su Divina Magestad da a sus criaturas çelestiales e terrenales.
“E junto con esto sale este día un muy rico altar, muy adornado de todas las maneras de aposturas que para el altar de Dios perteneçen, y en él muy luçidos y ricos y enjoyados hornamentos con que acostumbran dezir missa los saçerdotes de la tierra. Y ençima de este sancto altar apareze Nuestro Señor Jesuchristo, Hijo de Dios vivo. Sí, es el sacerdote, y el sacrifiçio y manjar de aquel sancto altar. Y estando allí el mesmo Dios, el qual puede haçer todas las cosas, dase en comer y en vever a sus amigos, y offréçese en sacrifiçio a Dios Padre como en el Sancto Sacramento del Altar, porque perdone los peccados de los christianos, siervos suyos fieles. Y allí se offreçe el Hijo al Padre por el humanal linaje, con muy soberano amor y piadosas plegarias, y su sagrada Passión y sancta cruz. E las ánimas de Purgatorio, aquellas con quien Nuestro Señor quiere comunicallos sus misterios, gozan en este día del viernes dellos, por el mucho [fol. 73r] amor que les tiene. A las ánimas que en este día salen del Purgatorio que fueron devotas de la Passión de Nuestro Señor Jesuchristo, y en esta vida le amaron e sirvieron, mándalas su Divina Magestad llevar muy prósperas e aportadas de riquezas, e acompañadas de cavallería celestial. E van las delante tañendo las trompetas muy preçiosas que en este día salen del árbol de la sancta cruz, y llévanles ansimesmo delante las lámaparas ençendidas, que las alumbren a cada una dellas en muy mayor grado que el sol, y les dan ynumerables gozos e claridad, e también les llevan delante el altar, tan abastadas de todos los bienes, que el mesmo Señor va en él en figura del Sanctíssimo Sacramento. E las ánimas que siguen al cordero sin manzilla no pueden herrar el camino del Paraýso, que muy çiertas y seguras van, y entran, y goçan y poseen a su Dios, por el qual en esta vida lloraron e gimieron con mucho amor; y Él se les da tanto abasto quanto ellas quedan contentas e satisfechas, que no tienen más qué dessear ni querer, porque todos los dones que son dados e las virtudes que son hechas por amor de la Passión de Nuestro Señor, son muy más sublimadas sin comparaçión que otras ningunas. E las bienabenturanzas e aguas frías que en este día manan del árbol de la sancta cruz son muy más valerosas e aprovechantes a las ánimas que otras, porque tanta diferençia ay de los frutos de este sancto día de viernes a los otros, quanto ay del Señor a los sierbos y del criador a sus criaturas, e de Dios a los sanctos. Porque los mereçimientos del Hijo de Dios y de cada uno de sus misterios no tienen comparaçión, ni ninguna persona ay que los sepa repartir, si no es el consolador Spíritu Sancto, criador con el Padre e Hijo, tres personas y una esençia divina.