Cambios

Saltar a: navegación, buscar

Juana de la Cruz

2 bytes añadidos, 17:47 4 jul 2019
m
Capítulo XI
'''De çiertos avisos que el Sancto Miguel dio a esta bienabenturada'''
Dezía esta sancta virgen a sus monjas: “He oýdo yo dezir a mi sancto ángel que qualquier christiano, para ser bien agradeçido a Dios, sería dezente cosa que entre día y noche aprovechase con su pensamiento, a lo menos siete horas, de dar graçias a su Dios, por los benefiçios que d’Él resçive e a resçivido, que fue crialle e darle ánima semejante a sí, apostada de grandes dones e graçias, e darle libre albedrío para disçernir lo bueno de lo malo; e agradeçerle la misericordiosa redempçión que Él dio, e las graçias e yndulgençias que puso en la sancta madre Yglesia para el remedio de los peccados; e adorarle muchas vezes, porque quiso estar en el Sancto Sacramento del Altar, e venir todas las vezes a Él, que nuevamente es consagrado, e comunicarse con cada un ánima con tan grande amor y charidad; e darle graçias porque no le condena aún aun de quando le offende, mas antes le espera con infinita misericordia y le embía muchas inspiraçiones con que se concierta y enmiende. Y en estas cosas y otras semejantes es obligado el buen christiano de ocupar [fol. 58v] su pensamiento, devajo del temor e amor de Dios.
“Mas ”Mas oý platicar a los sanctos ángeles de los humanos , no tener raçón de quexarse de que Dios los crió pobres, que al rico y al pobre dio entre día y noche veynte y quatro quentos de renta. Yo, maravillada de oýrles tal plática, díxeles cómo hera aquello que dezían, que muchos pobres conocía yo en la tierra Tierra que no tenían qué comer ni qué beber. Respondiéronme: ‘los ‘Los quentos que nosotros dezimos son por las veynte y quatro horas que ay en el día y en la noxe, las quales, si bien las dispenden, cada uno de los que viven en la tierra Tierra se hará muy rico y poderoso en el Reyno de los Çielos, donde son las riquezas valerosas y duran para siempre. Y tales obras puede cada una persona haçer en una ora de estas veynte y quatro, que merezca alcanzar muy grandes dones, e premios y coronas, que son más valerosos que no rentar ''[57]'' quentos en la tierraTierra. E por esto dezimos que son ricos todos los humanos, pues pueden hazer y obrar con que sirvan e aplazgan a su Dios e criador, e hazerse a ssí propios generosos, e de título y corona e silla y dignidad de sanctos; tanto podrá una persona sentir la Passión de Nuestro Señor Jesuchristo, e llorarla, e haver compassión, que le sea contado como si derramase sangre de martirio’.
“Hablando ”Hablando yo una vez con mi sancto ángel, vile muy triste, e se le mudaron a deshora las bestiduras resplandeçientes, e claras e fermosas, en manera de un romero pobre de los que demandan por amor de Dios. E preguntele por qué se le havían mudado tan súpitamente las bestiduras, e respondiome: ‘La tristeza que ves que traygo, e la mudanza de mi persona, toda es por ti sola, que a dado Dios Nuestro Señor una gran sentrençia sentençia sobre ti de muchas penas e travajos, los quales tú sentirás y verás, antes de mucho tiempo. E como yo te quiero tanto, he acordado andar en este ábito, pidiendo limosna a los sanctos y a Nuestra Señora, que todos rueguen por ti a Dios, que lo as mucho menester. E yo también rogaré, e tú ruega por ti, e por las ánimas e personas bienhechoras que tienes a cargo y heres obbligada. E pregunta a tus hermanas las religiosas qué es lo que dixo el Señor la postrera vez [fol. 59r] que habló en ti, pues saven no a hablado después acá en aquella manera que solía estando tú elevada’”. E preguntando esta bienabenturada a las religiosas lo que el sancto ángel le mandó, respondiéronle diziendo: “Nosotras no savemos su postrera vez, o no la plática que oýmos al Señor pocos días á, que pareçía profetiçava. E las profeçías heran rezias, con palabras de amor, e otras de reguridad. En las de amor, dezía quería hazer vna prueba en su esposa querida e amada. E amostrava a las que la oýan de ninguna cosa se maravillasen ni escandaliçasen, ni pensasen en sus coraçones hazía Dios aquella prueba o castigo en aquella persona por peccados que en ella hiçiese, ni porque Él estuviese enojado con ella por ninguna cosa, mas de quererlo Él haçer, e lo haría porque le plaçía, y hera su voluntad de quebrar aquel órgano o trompeta en qu’ Él hablava. E le quería mudar e trasmudar en otro estado que pareciese muy menospreçiado y enfermo, y muy lastimado, e doloroso e quexoso, que casi no pareçiese el que solía”.
E preguntando esta bienabenturada a las religiosas lo que el sancto ángel le mandó, respondiéronle diziendo: “Nosotras no savemos su postrera vez, o no la plática que oýmos al Señor pocos días á, que pareçía profetiçava. E las profeçías heran rezias, con palabras de amor, e otras de reguridad. En las de amor, dezía quería hazer vna prueba en su esposa querida e amada”. E amostrava a las que la oýan de ninguna cosa se maravillasen ni escandaliçasen, ni pensasen en sus coraçones hazía Dios aquella prueba o castigo en aquella persona por peccados que en ella hiçiese, ni porque Él estuviese enojado con ella por ninguna cosa; mas de quererlo Él haçer, e lo haría porque le plaçía, y hera su voluntad de quebrar aquel órgano o trompeta en qu’Él hablava. E le quería mudar e trasmudar en otro estado que pareciese muy menospreçiado y enfermo, y muy lastimado, e doloroso e quexoso, que casi no pareçiese el que solía.
E hablava con la mesma, diziendo: “Juanica, tú heres este órgano, que digo que quiero que seas despreçiada e abilitada, e gravemente atormentada, por probar tu paçiençia. Yo me ataré de ti por algún tiempo, y çesará mi habla. E convertirse te an los gozos en dolores, y las risas en gemidos e tristeza, e quanto a lo corporal; que en quanto a lo espiritual, la enfermedad enfortaleza la fee, e la virtud del ánima no está en fuerça de brazos, ni de miembros corporales”.
E todo esto que el Señor dezía e profetiçava no lo entendían las personas que lo oýan, hasta que después, dende a pocos días, veýan a esta bienabenturada tullirse toda en tanto grado, que no le quedaron fuerças ningunas, ni miembro sano, ni coyuntura en su cuerpo, que no estuviesen desparçidos los huesos unos de otros, hasta los dedos [fol. 59v] de las manos e pies, que no se podía encubrir ni sus dolores sin gemidos. Sufrir tenía muy gran conformidad, e paçiençia en su larga e grande enfermedad, e yncreýbles dolores, sugetándose a la voluntad del poderoso Dios con gran desseo de padesçer siempre por su amor. Encogiéronsele las rodillas, que nunca más las estendió, e los brazos e manos, por semejante, teníalas tan tullidas, y los dedos bueltos e quebradas las coyunturas, de manera que no podía comer con sus manos, ni las podía menear si no se las meneaban, ni volviese de ninguna parte si no la volvían, ni comer ni vever si no se lo davan por mano agena. Ningún miembro de su persona podía menear, si no hera la lengua.
Dixo esta sancta virgen a sus monjas: “Supliqué a mi sancto ángel me dixese qué hera este mal tan reçio, que unos dizen uno, e otros otro; , en ninguna cosa de quantas manda haçer para remedio mío aprovechan. Respondiome, diziendo: ‘Qué maravilla que sea agora, por amor de las gotas sanguineassanguíneas, quien no olgó de tener las mayores perlas e joyas, tenga esas. Esto digo por las llagas, que rogaste a Dios te quitase. A determinado su Divina [8] Magestad de ymprimir en sus dolores e sentimiento de su sancta Passión como lo verás’. E ansí se cumple como él me lo dixo, que estando yo elevada un día de viernes, víspera de los diez mil mártires, veýa en espíritu que haçían remembranza de la passión Passión de Nuestro Señor Jesuchristo, como si fuera Viernes Sancto. Esto hera en un campo, y veýa, ansimismo, allí a los sanctos mártires, cuya fiesta e día hera, e cómo los matavan e cruçificavan, y a Nuestro Señor Jesuchristo con ellas confortándolas, y Él ansimismo cruçificado, e deçíales: ‘Ea, mis amigos, que yo esa muerte morí por vosotros, e justa cosa es vosotros la paséys por mí, que el amor no se paga pagó con amor, ni la muerte si [¿contra muerte?]: que no tiene ninguno mayor amor que poner la vida por su amigo. Yo soy vida, y resurrección, e gloria. Consolaos conmigo e acompañarme, que abrierto está el Paraýso, y vuestras coronas delante de cada uno la tiene su ángel [fol. 60r] propio’.
“E ”E yo, muy espantada de estas cosas que veýa, pregunté a mi sancto ángel que estava delante de mí: ‘¿Qué cosa es esta, que Nuestro Señor Jesuchristo está aquí cruçificado, y ansimesmo estos otros muchos que le acompañan?’. Respondiome: ‘Muchos compañeros tiene Dios, después que resçivió la sancta humanidad en el vientre virginal de sancta María. E tú, que esto vees, aparéjate, que partiçipar tienes de esta cosa, que ansí lo quiere Dios. Que para eso te truxe yo a ver esta remembranza, que se haçía este día en memoria de la passión Passión de Nuestro Señor y de sus siervos’. Y estando mi sancto ángel diziéndome estas palabras, voló a deshora Nuestro Señor Jesuchristo, y vile delante de mí, y preguntó a mi sancto ángel: ‘¿Qué estás aquí platicando con esta persona?’. Y, él arrodillado en tierra, dixo: ‘Señor, está maravillada de los misterios que aquí pasan’. Entonçes, mirome el Señor, y dixo: ‘¿Quieres tú gustar de esta fruta?’. Yo respondí: ‘Señor, quiera vuestra sancta voluntad, e no más ni menos’.
“Entonçes”Entonçes, abrazome el Señor, y puso sus pies en mis pies, e sus rodillas en mis rodillas. Todo las alimpió, e sus palmas en las mías, e su caveza e cuerpo todo juntó con el mío. Y quando esto hizo, fue tanto lo que sentí, que me parezía entravan en mí muchedumbre de clavos muy agudos e ardientes. E sonava estruendo enrededor, a manera de quando hazen la remembranza de Nuestro Señor dando martilladas, ynchávase con la presençia suya e con el gusto y dulçor de su amor. Aunque heran muy grandes los dolores que padeçí, no heran tan crueles como los que sentí después que fuy tornada en mis sentidos e naturaleza corporal. Parézeme veo todos los miembros, e benas e coyunturas de mi cuerpo hechas como a manera de cuerdas e teclas, o clavijas de vihuela, e a Nuestro Señor tocarlas con sus sacratíssimas manos a tañer con ellas, a manera de ynstrumento o vihuela, e azer muy dulçe e suave son de armonía. E quando su Divina Magestad apresura el son e le haze más alto, entonzes tengo muy grandes e creçidos dolores, e quando [fol. 60v] avaja el son, no solamente los tengo grandes, mas muy menores. Oýgole Óygole cantar quando tañe palabras formadas, e muy preçiosas, e saludables para las ánimasánimas”.
===Capítulo XII===

Menú de navegación