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Juana de la Cruz

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Notas
La B[eata] Juana de la Cruz fue tan maravillosa desde su nacimiento que más parecía hija de la gracia que de la naturaleza. Se abstenía del pecho de su madre tres días en la semana, perdía el color y el calor, y volvía después tan alegre como si saliese de un éxtasis soberano. El año segundo de su edad feliz, estando gravemente enferma, se le apareció san Bartolomé Apóstol y la dejó repentinamente sana. Siendo de cuatro años tuvo dos visiones divinas admirables, y desde entonces fueron muy frecuentes los dulces coloquios con los ángeles y con la purísima Virgen María. Así comunicaba su ángel de la guarda con esta sierva de Dios como suele hablar un amigo con otro. Sentía los dolores de las llagas de Jesucristo, su amante esposo. La fama de santidad de esta venerable Virgen ha sido tan grande que por toda la cristiandad se ha estendido, y se trata de su canonización solemne en la Curia Romana. Salazar ''in Chron. Provint. Castellae [1]''.
===Notas===
''[1]'' La resunta concluye con remisión a su fuente, probablemente la obra de Fr. Pedro de Salazar, O. F. M., ''Historia Provinciae Castillae Ordinis Minorem'', 1579 (con versión en castellano en 1612 como ''Corónica y Historia de la fundación y progreso de la provincia de Castilla de la Orden del bienaventurado padre San Francisco, Madrid: Imprenta Real). Dicha obra recoge la biografía de Juana de la Cruz bajo el siguiente epígrafe: «Síguese la vida de la sierva de Dios Juana de la Cruz'', que tantas personas tiene aficionadas, religiosas y seglares, que gustan mucho de verla y tenerla consigo, y no es según la impresión de 1610, sino compuesto de nuevo» (véase entrada de Salazar).

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