Isabel Bautista

De Catálogo de Santas Vivas
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Isabel Bautista
Nombre Isabel Bautista
Orden Jerónimas
Títulos Cofrade y monja del Monasterio de Jerónimas de San Pablo de Toledo
Fecha de nacimiento Finales del siglo XV o principios del siglo XVI
Fecha de fallecimiento Mediados del siglo XVI (o segunda parte del siglo XVI)
Lugar de fallecimiento Toledo

Vida manuscrita

Ed. de Mar Cortés Timoner; fecha de edición: septiembre de 2025; fecha de modificación: noviembre de 2025.

Fuente

Contexto material de la Biografía conservada en el anónimo libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33.

Criterios de edición

Biografía conservada en el libro custodiado en el Monasterio de Jerónimas de San Pablo con la signatura A.J.Tº. San Pablo, I libro 33. La composición de la biografía se atribuye a la monja jerónima Ana de Zúñiga (Toledo c.1540-1594) y fue copiada, en 1881, en el citado libro manuscrito. El texto se halla, según la paginación de la fuente (que contiene varios y diversos errores), en las páginas numeradas como: 326, 327, 328, 329, 330, 333 (y no 331), 332, que hacemos corresponder (para evitar repetición y/o confusión de cifras) con las cifras: 336, 337, 338, 339, 340, 341 y 342.

Dada la fecha de la copia manuscrita, por una parte, la transcripción actualiza el empleo de las letras mayúsculas, la separación o unión de palabras, pero conserva “a el” y “de el” (que alterna con “del”). Por otra parte, siguiendo las normas de la Real Academia Española, se moderniza la puntuación y la acentuación. Por último, se han subsanado las múltiples erratas y, además, se ha regularizado el empleo de “h” y “r”, la oscilación vocálica o/u (“cumunicase”, “absulución”, “lucutorio”) y el uso de las siguientes grafías: b/v, c/z, c/p, g/j, n/m, s/x, y/ll.

Vida de Isabel Bautista

[336] [1] La madre Isabel Bautista en nombre de religión, y del siglo doña Isabel de Godoy, fue hermana de la sierva de Dios de quien dejamos dicho María de San Gregorio [2]. Estas dos hermanas vinieron juntas a servir a Dios a esta santa casa de San Pablo, e hicieron profesión en ella, y esta sierva de Dios la hizo el día de San Bartolomé del año de mil quinientos veintidós. María de San Gregorio, que era la más pequeña, vivió en la religión tan solo cuatro años, como queda dicho arriba, y la madre Isabel Bautista vivió en nuestra santa religión más de sesenta años, en buenas y loables costumbre[s] de vida o[b]servante y piadosa, de la cual dieron [337] bien [3] testimonio las que la trataron y conocieron, y muchas viven a el presente que lo afirman. Y yo entendí lo mismo porque, aunque no fue mucho el tiempo que la traté, pero los tres últimos años de su vida la confesé [4] y comunico[se] conmigo de los tiempos muy de atrás y de todo el curso de su vida. Y entendí haber sido muy virtuosa y grandemente celosa de la religión. Conforme a esto, la vi yo sustentar cierta contradi[c]ción con grandísima instancia, con la cual se oponía a muchos y de tal manera y con tanta fuerza lo hizo que no vio en sus días que hiciesen lo que pretendían. Lo cual ordenó con mucha prudencia, cordura y secreto, y con razones a lo menos para sí muy piadosas.

Fueron estas [5] dos hermanas puesta[s] por su padre en el siglo en gran encerramiento, y así eran tenidas en el pueblo por las más guardadas y recogidas que en él había. Tan solo a misa salían de casa, pero a otros andares y visitas no las permitía su padre que saliesen.

Cuando Nuestro Señor lo tenía ordenado, vinieron ambas a ser esposas suyas en el templo [338] santo de la religión, donde más a sus solas las comunicase su gracia, sacándolas de las ocasiones del mundo y trayéndolas a un lugar de tanta santidad como era este monasterio, adonde fuesen ramos de tan precioso árbol y suave fruta de su huerto [6], muy agradable a el gusto de su Esposo Jesucristo, pidiendo y deseando tan solo una cosa de donde depende todo nuestro bien, que es morar para siempre en la casa del Señor. Porque aquí mejor puede la religiosa guardar su cuerpo en limpieza y conservar su corazón en pureza viniendo, pues, en tan feliz tiempo en el cual había muchas siervas de Dios en esta casa. Y esta buena madre siempre procuró hacer lo que debía como cristiana y guardar lo que había prometido como religiosa, con deseos de hallarse entre los que fueron convidados a las bodas del Señor y no en el número de los burlados.

Fue esta sierva de Dios de grande caridad y muy piadosa, tanto que ninguna tenía queja de ella que no la satisfaciese con humildad y con palabras puestas en razón, con que aplacaba cualqui- [339] era [7] indiferencia, fuese suya o ajena. De los pobrecitos tenía mucha compasión, y tenía costumbre de acudir a el torno con pan, carne y otras cosas que de su ración se quitaba para darlo en limosna. Sustentó hasta que murió a una pobre tullida que de su casa venían [8] cada día por la comida que esta sierva de Dios la daba; y también la procuraba de vestir y la socorría en todas sus necesidades. Y por respecto de esta santa madre y de la caridad con que la socorría, muchas de las religiosas la socorrían y proveía[n] lo mismo que esta sierva de Dios. Esta piedad ejercitaba aun con los animales no racionales, como son aves de jaulas, gatillos y otros así, de donde se infiere su entrañable y natural ternura.

Era muy devota de Nuestro Señor y de todos los santos, mayormente de Nuestra Señora Madre de Dios, sirviéndola con inmenso cuidado. Cuanto podía adquirir [9] lo aplicaba<n> para compostura y aderezo de una santa imagen de bulto que está en el coro, componiéndola con toda diligencia y curiosidad, empleándose en su servicio de todas las ma- [340] neras que podía y entendía. Y así, para guarda de estos aderezos, tenía un arca en su celda donde los guardaba con todo cuidado, estimación y reverencia que la era posible, como quien guardaba joyas de gran valor de tan gran Señora. Era muy devota de su rosario, y cuando yo la confesaba y la ma[n]daba de rezar alguna parte de rosario se holgaba mucho, y me decía que era muy a su volu[n]tad.

Era hermana de siete u ocho cofradías, las principales de Toledo, las cuales cumplieron muy bien en sus exequias, como en vida ella había sido muy cuidadosa de lo mismo. Otras virtudes sin cuento tenía q[ue], por no ser prolijo [10], las dejaré sin decir; en particular [11], frecuentaba mucho el santo sacramento de la penitencia y, por tanto y por tan pocas y menudas culpas que, a veces, no había materia para aplicar la absolución [12]. Su conversación era agradable, benigna y discreta; y era de tanto comedimiento que, hablando con mucho agrado de quien la oía, decía muchas veces que lo dejaría si daba pena o enfado a las personas [341] que lo oían.

Pedía a Nuestro Señor dos cosas para cuando Su Majestad la quisiese llevar de esta vida, y eran: pocos días de cama para no dar pesadumbre ni ser trabajosa a sus hermanas con su enfermedad, y la otra que, a la hora de su muerte, no viese cosa que la causase tentación o miedo, no confiando en su flaqueza, aunque protestó grandísima firmeza en la fe. Y las dos cosas se las concedió el Señor porque, andando por la casa sin hacer cama, con solas indisposiciones de vientre, y no a horas muy importunas, el sábado por la tarde estuvo por redera [13] en el locutorio [14] y de allí se subió a su celda, y a otro día, domingo por la mañana, no fue a prima, y esto era el día diez y nueve de agosto, en la o[c]tava de la Asunción de Nuestra Señora, a quien tanto amaba y servía. Como se levantase y estuviese en pie vistiéndose para ir a misa, se cayó sentada junto a la cabecera de la cama, y así acabó dando lugar tan solo para que el sacerdote la absolviese. Del grande aparejo q[ue] para esta hora tenía yo soy testigo, por confesi- [342] ones generales o casi de toda su vida que a menudo hacía refiriendo en ellas cosas aun de su infancia y niñez, por donde entendí su mucha virtud y pureza, y que está gozando de Dios en su Reino donde Su Majestad se ha servido darnos entrada.

Laus Deus, amen.

Notas

[1] El epígrafe del apartado expone: “Historia de la sierva de Dios y devota religiosa Isabel Bautista. Cabe indicar que está escrito “Isaber” que, según los criterios de edición, se ha transcrito por “Isabel” (así aparece escrito el nombre en el relato biográfico).

[2] La vida de María de San Gregorio se halla en las páginas 147-150 del libro manuscrito A.J.T ª. San Pablo, I libro 33, y se ha editado en el Catálogo de Santas Vivas. Véase: “María de San Gregorio” [A.J.T ª. San Pablo, I libro 33], ed. Mar Cortés Timoner, en Catálogo de Santas Vivas, coords. Rebeca Sanmartín Bastida y Ana Rita G. Soares, Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2025.

[3] La construcción “bien testimonio” está registrada en una obra de Fray Luis de Granada (siglo XVI) que se cita en el CORDE. Véase REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. <https://corpus.rae.es/cgi-bin/crpsrvEx.dll?visualizar?tipo1=4&tipo2=0&iniItem=0&ordenar1=0&ordenar2=0&FID=270825\017\C000O27082025172458818.5960.5956&desc={B}+{I}+bien+testimonio{%7CI},+en+todos+los+medios,+en+{I}CORDE+{%7CI}+{%7CB}{BR}&marcas=0> [septiembre 2025].

[4] Si se está aludiendo al sacramento, la voz narradora haría referencia al confesor de la religiosa, quien pudo haber redactado la biografía que Ana de Zúñiga incorporaría (con algunas posibles y leves modificaciones) a su libro.

[5] Se ha corregido “estos” siguiendo los criterios de edición y considerando la coherencia gramatical.

[6] Está escrito “buerto”.

[7] Siguiendo los criterios de edición, se ha corregido “cuarquiera”.

[8] Es decir, acudían parientes de la mujer enferma.

[9] Siguiendo los criterios de edición, se ha enmendado “arquirir”.

[10] El adjetivo puede remitir a la autoría masculina de la fuente que estaría manejando Ana de Zúñiga para la composición de la vida. Véase nota [4]

[11] Está escrito “particulas”. Se enmienda lo que se considera una errata.

[12] Siguiendo los criterios de edición, se ha corregido la escritura de la palabra: “absulucios”.

[13] Es decir, se hallaba detrás de las rejas que separan la zona de clausura del espacio reservado a las visitas.

[14] Siguiendo los criterios de edición, se ha transcrito “lucutodio” como “locutorio”.